El golem - Gustav Meyrink

26.08.2024
Toda pregunta que el hombre pueda formular recibe su respuesta en el instante mismo en que la ha concebido (p.118)

Este libro del que voy a hablar a continuación requerirá de toda mi pericia hermenéutica para desentrañarlo. Yo no se de muchas cosas de las que se habla en él, aunque he intentado informarme en la medida de lo posible. Uso mi intuición para deducir qué ha querido decir el autor, así que cualquier aportación será más que bienvenida.

Partamos de la cábala, que es definida como: "un conjunto de enseñanzas esotéricas judías que permiten desentrañar secretos ocultos en la Torá (y otros textos sagrados) mediante diferentes métodos". La cábala se utiliza mayormente para explorar las relaciones entre Dios, el Infinito y el Universo:

¿Acaso cree usted que nuestros textos judíos están escritos exclusivamente con consonantes por puro capricho? Cada cual deberá encontrar por sus propios medios las vocales ocultas que revelarán el sentido determinado sólo para él desde toda la eternidad; la palabra viviente no debe congelarse en un dogma muerto (p.119).

Para entender este fragmento hay que conocer los cuatro niveles de interpretación de la Torá: Peshát, Rémez, Derásh y Sod. El último de ellos sería el que utiliza la cábala, buscando significados ocultos en las palabras, estudiando los textos originales en las lenguas originales. ¡Fuentes primarias! Y en todo esto es importante la numerología, el alfabeto hebreo, etc.

En principio, el estudio de los textos sagrados judíos solo debería interesar a quienes profesen esta religión y a algún estudioso, pero resulta que a partir del Renacimiento, los textos de la cábala judía comenzaron a ser objeto de escrutinio por diversas corrientes esotéricas: alquimistas, magos, ocultistas...En "El golem", Meyrink hace referencia a una de estas corrientes, la cual relaciona la cábala con el Tarot.

Lo que usted no necesita saber es que "Tarot" tiene el mismo sentido que el hebreo "Tora": la ley, o que el antiguo egipcio "tarut": el que es interrogado, y que en la antigua lengua zend, "tarisk": exijo la respuesta (p.119).
Por eso, así como el Fou es la primera carta del juego, el hombre es la primera figura en su propio libro de imágenes, su propio doble: la letra hebrea Aleph que tiene la forma de un hombre que señala con una mano el cielo y con la otra la tierra, significa: «Lo que es arriba es abajo; lo que es abajo es arriba» (p.120)

Existen diversas barajas de Tarot, todas tienen 22 arcanos mayores que, en algunas de ellas, se relacionan con las 22 letras hebreas (hablaré de este detalle más adelante). Generalmente, la primera carta, que en el abecedario hebreo correspondería con el aleph א es "El Mago". Sin embargo, hubo un ocultista que, a comienzos del siglo XX cambió esta disposición: su nombre es Aleister Crowley.

Crowley sustituyó "El Mago" por "El Loco", es decir, puso a esta carta que anteriormente ocupaba el puesto 21 como la primera. Lo curioso es que en la novela de Meyrink "El Loco" se corresponde con la primera letra también: ¿por qué? Si el "El Golem" fue publicado en 1915 y el Tarot de Crowley fue presentado en 1944: ¿Crowley se inspiró en Meyrink o…??? Lo que yo creo es que Meyrink y Crowley se conocían y compartieron alguna que otra charla, ¡y bien que se conocían! Ambos formaban parte de "La Orden Hermética de la Aurora Dorada". Al igual que ellos había otros escritores como B. Stoker o W.B. Yeats…la verdad, no se qué hacía ahí Yeats. Un día se cansó de tanta tontería y se largó publicando un panfleto titulado: ¿Sigue siendo la Orden de R.R. & A. C. una orden mágica? Me interesa saber en qué pensaba él que se había convertido.

Cambiar la carta de orden y de letra no es arbitrario, esto le da un significado de comienzo de viaje espiritual y se identifica con el elemento aire, característico de la letra aleph.

Un día vi cómo en una plaza desierta grandes trozos de papel giraban en redondo con furia loca - sin que yo sintiera el menor soplo de viento, porque estaba en el interior de una casa- persiguiéndose como si hubieran jurado exterminarse (...) ¿Y si al final de nuestra vida fuéramos un poco como esos restos de papel? ¿No hay acaso un "viento" invisible, misterioso, que nos empuja aquí o allá, y comanda nuestras acciones, mientras en nuestra ingenuidad creemos gozar de libre albedrío? (p.46)

Pongo, a continuación, dos cartas de "El loco": la de la baraja de Crowley con el aleph א y otra que encontré, con la letra shin ש (la que solía corresponder a esta carta), que es la letra 21 del alfabeto.

Volviendo al tema de la Orden...en el capítulo titulado "El Miedo" el protagonista tiene una visión donde se le aparece un ser, un fantasma sin cabeza, que le ofrece unos granos de color rojo con puntos negros en los bordes. ¿Elegir los granos o rechazarlos? ¿El camino de la vida o de la muerte?

Pernath no elige ninguno de los dos, sino su propio camino y los seres que han comenzado a rodearle le dicen: "Aquel que buscáis no está aquí" y pronuncian el nombre de "Enoc", con el que llamará Hillel a Pernanth más adelante. Los jeroglíficos que tienen estos seres dicen: "Hermandad de los Descendientes de la Primera Luz" (p.156). A mí me suena muy parecido el nombre al de la Orden a la que pertenecía Meyrink (que, por cierto, aceptaba mujeres en total igualdad que los hombres, no como las ordenes masónicas de entonces -y muchas de ahora- o la Sociedad de la Rosacruz).

Respecto a quién es aquél que busca y no está supongo que es a él mismo: no olvidemos que todo va de una búsqueda espiritual, el verdadero yo, no los yoes ancestrales que nos hacen ser como somos en apariencia. Enoc fue el padre de Matusalén y dicen que, junto con Elías, fueron los únicos que subieron al cielo con Dios sin morir. ¿El por qué? Pues no lo sé y en la Biblia no lo dice. Pero es curioso que Pernath no haya elegido la vida ni la muerte y lo llamen Enoc, como dando a entender eso mismo, que pasará a otro estado superior sin tener que atravesar el trance de la muerte.

Aquel que ha despertado no puede morir. El sueño y la muerte son una misma cosa (...) Los hombres no cogen ningún camino, ni el de la vida, ni el de la muerte. Son arrastrados como la paja en la tormenta (...) Pero tú, tú sigues un camino, tú lo recorres porque lo has elegido libremente; si aún hoy no lo sabes, eres llamado por ti mismo (...) cuando llegue el conocimiento, llegará también el recuerdo (p.79).

¿Por qué ha sido liberado? Porque al comienzo de la novela, supuestamente "El golem" le entregó un libro con la primera letra de un capítulo rota. La "I" de Ibbur, la fecundación del alma (así se llamaba el capítulo). El protagonista lo leyó y con ello consiguió, en palabras de Hillel que: "tu alma se impregne del espíritu de la vida".

Para mí la novela trata sobre conocerse a uno mismo. El Habal Garmin, que es el espíritu de los huesos, creo que se refiere al auténtico yo, al espíritu divino, que no está cegado por el mundo material y de los sentidos. Pernath se encuentra cara a cara con él en algunos instantes de la novela, pero hasta que no se corta la cuerda, como le pronosticó Laponer, no ocurri´rá la verdadera transformación. Y es cuando se rompe la cuerda al final del penúltimo capítulo que despierta el hombre que sueña ser Pernanth.

Habal Garmin, al que ha visto usted borrosamente, el "hálito de los huesos" de la Cábala, ése era el rey. Cuando lo coronen…entonces se romperá la cuerda con la que está usted unido al mundo a través de los sentidos externos y el conducto de la razón.

Tengo más teorías, además, sobre el tema del Tarot. Durante la novela, el titiritero recita una canción que dice ser del poeta de Praga Oskar Wiener (además señala que es de este poeta dos veces a lo largo del libro, diciendo insistentemente que le gusta mucho al titiritero, como invitándote a buscar poemas de él), pero yo no he encontrado a este poeta. Sin embargo, he leído que Oswald Wirth fue quien empezó a trazar lo que hoy conocemos como el tarot hebreo, relacionando las cartas con las letras en el siglo XIX ¡y sus nombres son demasiado parecidos como para obviarlo!

¿Quién es el Golem?

Después de pensar mucho sobre ello, aunque de primeras pueda parecer que el Golem es el propio Pernath y yo creo que por momentos él anda pensando eso mismo, es todo un engaño. El hombre que cogió su sombrero y que se despierta al final del libro, ha estado viviendo todo ese pasado y en cierto modo mezclando cosas de forma cíclica.

Laponder (el preso por violar y matar a una chica), cuando deambula dormido, describe el encuentro con Hillel y Miriam y habla de una habitación en la que estaba un hombre, con hebillas de plata en los zapatos, de aspecto raro (rostro amarillo y ojos oblicuos). Según dice, parecía esperar algo, una misión. A su lado había un libro con una gran A dorada. Aquí, el protagonista cree que el hombre está confundido, pues en el libro de Ibbur la letra que tenía que arreglar era una I. 

Es curioso que nunca pudo recordar quién le dio el libro. Describe así su recuerdo:

Es como un negativo, un molde hueco invisible, cuyas líneas no puedo distinguir, en el que debo deslizarme si mi propio yo quiere tomar conciencia de su forma y de su expresión (p.29).

Digamos que sentía cómo era el hombre al introducirse mentalmente en este molde, pero no podría describirlo. De hecho, habla de que este ser era imberbe y tenía los ojos rasgados, datos muy importantes.

Paréntesis...

A mí esto del negativo me recuerda al sordomudo Jaromir, que recortaba siluetas de personas en papel negro. Es curioso que cuando hablan de la abuela de Rosina, también mencionan a un "hombre medio tonto" que iba por las tabernas recortando siluetas en papel negro y que decía que siendo niño había estado enamorado de una tal Rosina. Esto lo dicen entre las páginas 55-56. Aquí es como si hubiera un bucle dentro del libro del que, de algún modo, no pueden escapar. Creo que describen lo que la gente entiende por el bucle del "destino" que amenaza a algunas familias. Así, Rosina está condenada de algún modo a acabar siempre en manos de cualquier hombre, siendo deseada y al mismo tiempo aprovechándose de ellos. Algunos sufrirán por ella y otros caerán en sus redes.

Una idea cruzó por mi mente: en esta casa el destino gira en redondo y vuelve siempre al mismo punto. Y fue entonces que surgió ante mis ojos una imagen espantosa, la de un gato herido en la cabeza, que había visto en otros tiempos dando círculos vacilantes (p.56).


Volviendo al tema...

La descripción del hombre de las hebillas de plata, coincide con el criado que abre la verja donde viven Pernarth y Miriam al final del libro. Es una casa llamada "El muro de la última farola"  que se sitúa en la calle de los Alquimistas. Bajo la piedra fundacional de esa casa se oculta un tesoro colocado por la Orden de los "Hermanos Asiáticos" que supuestamente es la piedra fundacional de la propia casa, donde vivirá un hemafrodita y habrá un escudo con el símbolo de la liebre. Todo esto se explica en el capitulo "Mujer". Además, tendría sentido que si el Golem lo creó Hillel, se lo diera a su hija para que cuidara de ella. Varios personajes afirman haberlo visto y todos coinciden en que tenía ojos rasgados.

Respecto a la liebre, en el antiguo Egipto se relaciona la liebre con la luna, la diosa Wenet y la fertilidad. La luna es protagonista constante en la novela, comienza hablando de la luna, el cuarto donde se supone está el Golem está iluminado por la luz de la luna e incluso hay un capítulo llamado así donde Laponder hace un viaje astral y habla con la voz de Miriam. La luna no deja de ser muerte y renacimiento, algo cíclico. La fertilidad hace referencia a mi entender a la fecundación del alma. Entonces, de algún modo nuestro antiguo yo tiene que morir para resurgir renovado.

¿Orden de Los Hermanos asiáticos y ojos rasgados para el Golem? Aquí hay que investigar un poquito más...

Pues resulta que esta Orden existió y también recibe el nombre de Orden de los Caballeros de San Juan Evangelista de Asia en Europa. Es una orden masónica alemana fundada en 1782 cuyo rito está inspirado en la Cruz de la Rosa de Oro alemana y los Caballeros de la Luz. El lector atento, recordará aquello de la "Hermandad de los Descendientes de la Primera Luz" del capítulo "Miedo". Fue la primera logia que aceptó judíos y obviamente aquí se introdujo la Cábala como fuente de conocimiento.

Juan evangelizó Asia Menor y ojo, que algunos dicen que no murió, sino que fue al cielo como el profeta Elías o Enoc. Así que lo de Asia, hace referencia a Asia Menor, lo que sería hoy aproximadamente Turquía. Por tanto, el Golem no tiene ojos rasgados por ser de Asia oriental. Sin embargo, en el libro se describe como un ser imberbe, de rostro amarillento, ojos rasgados y tipo mongol.

¿Qué creo yo? Que Meyrink quiso aquí meter de todo y al leer lo de la Orden de los Hermanos Asiáticos se fue al cliché de lo que uno se figura como "asiático". Hillel, por tanto, pertenecería a esta Orden. Además, el Golem aparece cada 33 años (esta logia tiene 5 grados, pero es bastante habitual que el máximo de grados de una Logia Masónica sea 33, un número de gran significado esotérico).

El libro de Ibbur

En la cábala luriánica se nos dice que el hombre, debido a su confusión debe vagar a través de diferentes cuerpos de hombres, animales e incluso cosas inanimadas (reencarnación). Además, el fundador, Isaac Luria añadió el concepto de Ibbur, por el cual si un alma purificada ha descuidado algunos deberes religiosos en la tierra, debe volver a la vida terrenal y, uniéndose al alma de un hombre vivo, reparar tal descuido. Hillel le envió el Golem con este libro con el propósito de impregnar su alma y ayudarlo a recordar. En principio, la letra que aparecía en el libro era una I que luego se transformó en en una A.

En el tarot de Crowley la letra Vav, que sería la I, se corresponde con el "Papa", que nos viene a decir que "tendrás lo que esperas si eres paciente, tienes voluntad y determinación". Miriam le dice a Pernath que "Todo está compensado cien veces por la esperanza y la espera" (p.143). De algún modo, cuando está en la cárcel encerrado por un delito que no ha cometido comienza esa "espera" y no es extraño que esa letra I finalmente se transforme en la A de aleph, que simboliza la unidad, el hemafrodita, la clave que le desveló Pernath a Laponder sin darse cuenta. 

¡Sigue tu camino, no te apartes! La llave de la ciencia del olvido pertenece a nuestros hermanos que recorren el sendero de la muerte; pero tú has sido fecundado por el espíritu de la vida (p.84).

¿Quien es Athanasius Pernath?

Yo creo que el verdadero Athanasius es el otro Golem, no el de la leyenda, sino al que hace referencia el título de la novela. Un ser que se mueve por el mundo como cada uno de nosotros guiado por el espíritu animal (instintos, intuiciones...) y que, gracias a las enseñanzas de Hillel, realiza su transformación adquiriendo un alma espiritual. El personaje que se despierta al final de la novela se reconoce en su rostro cuando finalmente lo ve, ¿por qué? Al haber soñado todo lo que vivió Pernath también ha debido de leer el libro de Ibbur y qui´zas le empieza a pasar como al auténtico Athanasius, que ve su Habal Garmin en lugares insospechados...es solo una teoría.

También creo que Meyrink enrevesó demasiado la novela. Rosina por ejemplo, es descrita con rasgos de cera y se dice que el buhonero tiene una muñeca de cera. Todo esto da a entender como si ella fuera otra marioneta. Pero quizás todos seamos marionetas en manos de otros, o como el mismo Hillel dice: todos somos responsables unos de otros (en referencia a los judíos). El estudiante que dejó el frasco para que el oculista Wassory lo bebiese dijo que parecía que él mismo estuviese impulsando su mano.  Luego está el marionetista, obviamente. El viento nos lleva o nos llevamos unos a otros. 

La cuestión es la elección. Elegir el camino y no tiene por qué ser uno u otro. Nosotros mismos podemos crear nuestro camino. Aunque esto pueda suponer una auténtica ruptura con todo incluso con quien creemos que somos, para descubrir el auténtico yo que vive en el fondo de nuestro ser. Para ello tenemos que indagar en lo profundo de las cosas, en los símbolos, en las palabras y en nuestro propio diálogo interior. Porque todos tenemos una voz dentro que nos habla de "ese trozo de grasa" que no queremos escuchar y que sin embargo, nos está guiando hacia donde profundamente deseamos ir.



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